Cómo saber si estás listo para tener un perro
La decisión de tener un perro es emocionante y transformadora, pero también implica una gran responsabilidad en tiempo, dinero y esfuerzo. Si tu corazón te indica que ya es momento, está perfecto, solo antes de dejarte llevar por es llamado, vale la pena detenerte un momento y preguntarte: ¿realmente estoy listo para tener un perro? ¿tengo claro todo lo que implica la llegada del perro a mi vida?
A continuación te compartimos algunos puntos que te harán tomar una mejor decisión:
1. Tienes claro que un perro no es “una mascota”, es un compañero de vida
Tener un perro significa comprometerte con un ser vivo que dependerá completamente de ti. Alimento, paseos, baños, juego, veterinarios, etc. todo será tu responsabilidad. Para ti puede ser una fase de tu vida, pero el perro dependiendo la edad en la que llegue a tu vida, vivirá contigo entre 10 y 15 años (o más), muchos de ellos a tu lado. Tendrá momentos increíbles, pero también otros difíciles, desde la adaptación hasta enfermedades. Debes entender que un perro al igual que tú, tiene necesidades afectivas, de aprendizaje, socialización etc.
Analiza si puedes verlo como parte de tu familia, si estas dispuesto a ajustar tu rutina y tus planes, si estas dispuesto a que el orden y limpieza de tu casa temporalmente se vean afectados. Si vives con mas personas, analiza si todas estan dispuestas a quererlo y cuidarlo, confirma que ese perro será bien recibido e integrado a tu familia.
2. Entiendes que debes invertir tiempo y compartir tu vida con tu perro
El tiempo es el recurso más valioso que tenemos, y sin duda necesitas invertir tiempo para poder convivir sanamente con un perro. Un perro necesita paseos, juego, entrenamiento, limpieza y compañía.
Si trabajas muchas horas fuera de casa, viajas constantemente o apenas tienes tiempo libre, podrías frustrarte o hacer que el perro sufra por soledad. Tener un perro no se resuelve con mandarlo diario con un paseador, tampoco con dejarlo entretenerse en el jardín o el patio. Si quieres que tu perro desarrolle un apego seguro, necesitas compartir tiempo para pasearlo, jugar con él/ella, educarlo y darle cariño.
Haz un ejercicio realista de tu rutina diaria y analiza en que momentos vas a integrar a tu perro a tu rutina. Si no hay espacio, aún no es el momento. Tal vez te conviene ser voluntario los fines de semana en algún albergue de perros, pero sino tienes tiempo por favor no lleves a ningún perrito a tu casa.
3. Estás dispuesto a invertir no solo tiempo, sino dinero
Cuidar a un perro implica gastos constantes: alimento, vacunas, desparasitaciones, juguetes, cama, veterinario y, en caso de emergencia, tratamientos o cirugías. Además, algunas razas o tamaños requieren más inversión que otras. Debes sentirte listo para incluir ese gasto fijo sin poner en riesgo tus finanzas. Haz un buen análisis, probablemente solo implica dejar de comprar cosas materiales secundarias, vs invertir en la vida de un nuevo compañero de vida que te traerá muchos mas beneficios que un par de zapatos nuevos.
4. Estás dispuesto a aprender y ser paciente
Cuando un perro llega a tu casa, no sabe cómo comportarse. Ya sea un cachorro o un adulto, viene de otro entorno, por lo tanto debes estar muy consciente de que su adaptación a tu casa y a tu estilo de vida tomará tiempo, paciencia y cariño. Para esto debes primero aprender tú, invertir algunas horas leyendo sobre el tema, preguntando a tus amigos sobre su experiencia, tomando algún curso, etc. Al igual que de un hoomano, no nacimos aprendiendo a ser padres, de hecho es mas intuitivo ser padre de un hoomano que de un perro ya que es otra especie, por lo mismo debes primero aprender tú para poder enseñarle a él/ella.
Recuerda que cuando un perro llega a tu casa morder, hacer pipí en casa o jalar la correa son parte del aprendizaje, no son indicaciones de “mal comportamiento” Por esta razón, es tu responsabilidad ser paciente y constante en la correcta integración a tu vida.
Estás listo si entiendes que educar a un perro requiere tiempo, constancia y empatía, no castigos ni gritos.
5. Tienes claras las razones por las que quieres tener un perro
Tener clara tu motivación para esta decisión importa. Tener esto claro te permitirá entender porque como en todo proceso hay que vivir una curva de aprendizaje, entender que habrá momentos difíciles, pero al final todo valdrá la pena.
Algunas de las razones pueden ser: compañía, seguridad, amor, rutina, sanar una pérdida o simplemente llenar un vacío. Todas las razones son validas, pero es clave tener claridad para no imaginar expectativas que tu perro no puede cumplir. Es decir, si tengo un perro pequeño, no puedo esperar que me acompañe a correr, tampoco puedo tener un perro grande y activo, esperando que sea un peluche de compañía. Ten claras tus razones para que elijas bien el perro que necesitas y la manera en la que lo debes educar. Cuando eliges desde la conciencia, eliges mejor. Por otro lado esto te permitirá crear una relación sana y duradera.
6. Estas seguro que tu entorno está listo también
No solo se trata de ti, tu familia también deben estar preparada. La llegada de un perro no solo modifica tu estilo de vida y tu rutina, también la de todas las personas que viven en tu casa. Por otro lado, si tienes vecinos y/o vives en un lugar donde los sonidos se cruzan, debes estar consciente que la llegada de tu perro puede incomodar en algunos momentos a los vecinos. Debes prepararte bien para manejar esta situación correctamente. Un ambiente tranquilo en tu entorno hará que la adaptación sea mucho más fácil para ti y para tu perro. Si tu perro ladra demasiado por alguna razón, esto puede afectar fuertemente la convivencia. Esto no sucede en todos los casos, pero lo ideal es que tengas claro que harías si esto sucede y no que te tome por sorpresa. Hay algunos perros mas fáciles de integrar en este tipo de ambientes, otros necesitan libertad y espacio para poder expresarse, no es justo que los reprimas para no molestar a los vecinos, mejor busca un perro que se adapte a tu entorno.
7. Debes sentirte listo para recibir amor incondicional y sobre todo aprender mucho de ti
Esta científicamente comprobado que la compañía de un perro en nuestras vidas, tiene multiples beneficios para nuestra salud física y sobre todo mental. El amor incondicional, el contacto visual, el sentir su calor cerca de ti, el salir a caminar con ellos, sonreír cuando juega contigo o hace alguna travesura, etc. todo eso tiene beneficios sensoriales, neuronales y hormonales. Ademas los perros nos enseñan sobre presencia, lealtad y amor incondicional. Ellos no juzgan, no guardan rencor, no comparan. Estás listo para tener un perro cuando entiendes que su amor merece lo mismo a cambio: compromiso, respeto y cariño.
Tener un perro es un acto de amor, por ti, por tu familia, por el mundo. Ser un gran guía para tu perro y darle la mejor vida posible tendrá retribuciones en tu vida que ni todo el oro del mundo puede pagar. Recibirás el amor mas puro e incondicional que haz experimentado hasta ahora. Tu perro reflejará tu energía, tu paciencia y tu estilo de vida.
Por eso, antes de traer uno a casa, asegúrate de estar en el momento correcto de tu vida para ofrecerle lo mejor de ti.
Si estás listo, ten por seguro te espera una de las experiencias más hermosas y transformadoras de tu vida. Y si aún no lo estás, no pasa nada, reconocerlo también es un acto de amor. Analiza que es lo que falta, trabaja en ello, prepárate y llegará el momento correcto. Si de verdad lo quieres, puede ser la motivación que necesitas para modificar algo en tu vida, esforzarte en tener más recursos o modificar tu agenda para tener más tiempo. Sin embargo, si tu corazón siente ese llamado muy fuerte pero aun tu cabeza te dice que no estas listo, siempre sigue al corazón, él nunca se equivoca y tal vez es el momento perfecto de modificar algo en tu vida para recibir con amor a tu nuevo mejor amigo.